Los dulces sones del desamor

El repertorio español de canciones para voz solista y vihuela es bastante abundante a partir de la publicación del tratado El Maestro de Luis de Milán (1536) y a todo lo largo del siglo XVI, pero, como bien dijo Abramovich en una breve intervención, nada hay para esa formación antes de la mencionada publicación. Como es evidente que el género no nació ex novo de la mano del músico valenciano, resulta lícito e incluso necesario explorar las posibilidades de músicas anteriores. En definitiva, Abramovich y Kiehr no hicieron sino aplicar a los cancioneros castellanos del tránsito del siglo XV al XVI, escritos de forma polifónica, los mismos métodos transcriptivos que Milán, Narváez o Mudarra hiciesen en su tiempo: conservar la voz principal y volcar sobre la tablatura de la vihuela las demás voces. (…)

Diario de Sevilla | Andrés Moreno Mengíbar –LEER AQUI LA NOTICIA DE MUSICA / ANDALUCIA

Noticia seleccionada por AMADEUS LIBRERIA DE MUSICA

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